¿Tomas tus propias decisiones? ¿O son ellas las que te toman a ti?

“Que tus decisiones reflejen tus esperanzas, no tus miedos”


 

Nelson Mandela

Consciencia e inconsciencia

Cada día nuestro cerebro realiza miles de acciones. Desde respirar a caminar, ver, procesar la información recibida a través de los sentidos, emocionarnos…y se calcula que somos únicamente conscientes de, aproximadamente, un 10% de ellas. La mayor parte de las veces ignoramos por qué pensamos lo que pensamos, por qué sentimos lo que sentimos y por qué reaccionamos de determinada manera a algo.

Nuestro cerebro toma de forma inconsciente y en milésimas de segundo la mayoría de las decisiones a las que nos enfrentamos antes de racionalizarlas. Es decir, primero decidimos y después nuestro intelecto redacta las historias necesarias para justificar nuestras decisiones, o explicarlas a posteriori. Así que, de entrada, podemos afirmar que las decisiones “nos toman” a nosotros y dominan nuestra parte racional, por mucho que esto contradiga el principio del libre albedrío.

 

Ahora bien, ¿quiere esto decir que no podemos hacer nada, que no podemos dominar nuestra parte irracional? No exactamente, vamos a ver el por qué.

Tenemos la necesidad urgente, para ser la persona que queramos ser, de educar nuestro inconsciente para que tome las mejores decisiones para nosotros. De esta forma estaremos también trabajando nuestras emociones y las reacciones a los estímulos externos. Es decir, primero pensamos y luego sentimos, y modificando lo primero corregiremos lo segundo.

 

Vamos a ver un ejemplo sencillo: Acabas de llegar a una fiesta, y estás rodeada de personas desconocidas. Al fondo ves a dos mujeres que te miran, cuchichean entre ellas y se ríen. ¿Cómo te sientes? Si tu autoestima es lo suficientemente fuerte, pensarás que seguramente te conocen de algo, o les recuerdas a alguna persona, o sencillamente se están riendo de algo y el mirarte ha sido casual. Si tu autoestima es débil, lo primero que pensarás es que se están riendo de ti y te sentirás mal, muy mal. Quizás este incidente hace que tengas ganas de irte cuanto antes de la fiesta, o te provocará malestar el resto de la noche y no sabrás por qué.

Los pensamientos van por delante de los sentimientos, aunque sean milésimas de segundo. Si en este caso trabajas tu autoestima podrás cambiar lo que sientes respecto a muchas situaciones de la vida.

 

También hay un método muy conocido para afrontar aquellas cosas que, durante nuestro día a día, pueden parecernos adversidades: el método ABCD ideado por el padre de la Psicología Positiva, Martin P. Seligman.

El método ABCDE

¿En qué consiste el método ABCDE?

Este nombre viene de las iniciales en inglés de los cinco pasos:

Adversity (Adversidad): describe el error, el fracaso o la adversidad que te ha ocurrido: “Entré en la fiesta y vi a dos mujeres mirándome y riéndose, creo que era de mí porque no tuve tiempo de arreglarme y voy hecha un desastre, siempre me pasa igual”

Beliefs (Creencias): anota todas las creencias negativas que hacen que te sientas así: “no tengo estilo ni soy elegante, siempre organizo mal mi tiempo y no me cuido lo suficiente, soy fea y necesito mucho tiempo, las fiestas elegantes no son sitios para mí, siempre me pasa lo mismo, estoy mejor en casa sola, no debería haber venido, ya me lo decía mi madre: soy un desastre vistiendo”

Consequences (Consecuencias): Escribe cuáles son las consecuencias de estas creencias negativas sobre ti, cómo te sientes y cómo te afecta: “Me siento fea, torpe, poco elegante, gorda, no pienso ir a ninguna fiesta más y me voy a ir de ésta a la primera oportunidad que se presente”

Disputation (Discusión): Vuelve a leer la primera parte, la descripción de los hechos de forma neutral y objetiva y discute contigo misma los sentimientos que ese hecho han provocado, como si fuera otra persona. Mejor aún, discute contigo como si fuera tu hija la que está viviendo la situación. ¿Qué le dirías? Revisa el punto de vista y rebate con creatividad y firmeza tus propias creencias: “¿Por qué crees que se reían de ti? No tienes pruebas, en realidad, quizás era de algún chiste que se habían explicado y el mirarte a ti en ese momento fue simplemente casual. O les has recordado a alguien y algún hecho cómico. Eso no significa nada en absoluto. Estás muy guapa porque este vestido siempre te dicen que te queda bien, y que vayas más o menos arreglada no tiene nada que ver, estás aquí para divertirte y estar con la amiga que te ha invitado en cuanto la encuentres. ¿Por qué no das una vuelta a ver si la ves y te presenta a alguien más?”

Energization (Energía): Ahora toma conciencia de la energía que se ha producido con esta discusión interna, revisa y reconoce tus sentimientos ahora: “Bueno, quizás todo haya sido un malentendido, me siento mejor. Además, son sólo dos personas de entre toda esta gente, no tiene más importancia que la que yo le quiera dar. Seguro que hay gente estupenda porque son amigas de mi amiga y ella tiene buen ojo escogiendo amistades. Vamos a esperar a ver cómo avanza la noche para sentirme de una forma u otra. Soy divertida y sociable, vamos a ver si conozco a alguien más por aquí…”

No se trata de ser irreal, se trata de ser bondadosas y tolerantes con nosotras mimas, tanto como lo somos con las personas que amamos. Por eso he puesto de ejemplo en la fase anterior cómo le hablas a tus propias hijas e hijos. Se trata de sembrar dudas razonables a creencias negativas que, a menudo, son poco fundadas.

Recuerda: este ejercicio ABCDE es muy poderoso. Si sientes que tu día a día está lleno de creencias negativas, intenta ponerlo en práctica por lo menos una vez al día. Lleva contigo una pequeña libreta y anota en el momento una adversidad que te ocurra y cómo te sientes. Más tarde (si en ese momento no es posible), siéntate frente a ella y pon en práctica el sistema. Es importante que utilices la escritura manuscrita en todos los pasos, porque es una forma fantástica de acceder a nuestro inconsciente y trabajar en nuestras creencias. Como vimos al principio, primero pensamos de manera inconsciente y luego racionalizamos, así que vamos a cambiar nuestro inconsciente cognitivo para convertirnos en la persona que queremos ser.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

18 − dos =