Los tres errores que te impiden ser optimista (II)

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En un post anterior estuvimos viendo qué era el optimismo y por qué es importante que seamos optimistas. Vamos ahora a ver con ejemplos prácticos qué tipos de características son las que definen a una persona así y los errores que podemos cometer.

ERROR 1: LOS PROBLEMAS SON PARA SIEMPRE

En este caso estamos hablando del concepto de la permanencia: ¿Permanente o Circunstancial?

¿Quiénes se dan por vencidos los primeros cuando surgen los problemas? Aquellos que piensan que los contratiempos son permanentes, que estarán allí siempre para arruinarles la vida.

Por el contrario, los optimistas son aquellos que creen que los contratiempos son temporales. Si tú eres de los que suelen utilizar las palabras “siempre” y “nunca” de forma habitual, concediéndoles características permanentes, eres pesimista. Si por el contrario culpas de los malos momentos a condiciones transitorias, estás en buen camino para superar los obstáculos que se te presenten.

Generalizar es una pauta pesimista y uno de los comportamientos generadores de conflictos en las comunicaciones: “nunca me tienes en cuenta cuando haces planes” “siempre haces lo mismo”. Ser objetivo y específico a la hora de describir un problema es una forma más inteligente de abordar un conflicto con otra persona. Por ejemplo es mucho mejor usar expresiones de este tipo: “me molesta que hoy no hayas pensado en mí al hacer planes” “esto me ha molestado mucho”.

La forma optimista de explicar las circunstancias afortunadas es exactamente a la inversa: los que creen que las cosas buenas provienen de causas permanentes son más optimistas que los que creen que son transitorias. Por ejemplo “siempre tengo suerte” “soy rápida corriendo” “siempre destaco en este tipo de trabajos”.

Los pesimistas hablan de las cosas buenas que les suceden como casualidades, como cosas que ocurren sólo una vez o muy pocas veces. Las personas que piensan que las cosas buenas son resultado de causas permanentes se esfuerzan más todavía cuando logran tener éxito. Los que piensan que estas circunstancias favorables van a desaparecer, en ocasiones se derrumban incluso cuando les va bien, porque piensan que el éxito es pura casualidad.

En resumen:

  • Optimista frente a los problemas: Cree que los contratiempos son temporales, nada es “siempre” o “nunca”. Es objetivo y específico cuando aborda un problema.
  • Optimista frente a las cosas buenas que le suceden: Se dicen a sí mismos que son permanentes “siempre tengo buena suerte” “soy bueno cuando se trata de los deporte”
  • Pesimista frente a los problemas: Generalizan, pensando que son para siempre y que no se van a resolver nunca (o por lo menos, que son muy duraderos)
  • Pesimista frente a las cosas buenas: creen que son casualidad, son circunstancias que ocurren una vez en la vida, o muy pocas veces.

ERROR 2: LOS PROBLEMAS SON UNIVERSALES.

Es lo que denomina Seligman amplitud, que puede ser Específica o Universal

Mientras la permanencia que vimos en el error anterior se refiere al tiempo, la amplitud nos habla del alcance. Algunas personas, cuando tienen un contratiempo (por ejemplo, un despido del trabajo) dejan que esto se transmita a todas las esferas de su vida (familia, amigos, hobbies) y se encierran. Este es un comportamiento típicamente pesimista, considerar que sus contratiempos son universales.

Los optimistas, por el contrario, consiguen mantener su comportamiento normal en el resto de esferas y comprenden que se puede limitar el problema a un espacio concreto, sea pareja, amigos, familia o trabajo.

Es aquí cuando Seligman nos habla de la esperanza, que también se le ha llamado prima hermana del optimismo.

El hecho de que tengamos o no esperanza depende de estos dos aspectos: la permanencia y la amplitud.

Tendremos esperanza cuando encontremos las causas circunstanciales y específicas de los contratiempos. Circunstanciales, porque no serán permanentes, y nos ayudarán a limitar el sentimiento de impotencia en el tiempo (más adelante las cosas mejorarán sin duda) y específicas porque limitan la situación a la esfera en que se produjo (no conseguí aprobar ese examen porque era especialmente difícil).

Por otro lado, si  pensamos que las dificultades son para siempre y su causa universal (no encuentro trabajo porque la economía está en crisis y no se sabe si saldremos alguna vez, y la vida es difícil siempre) perderemos la esperanza de superar las dificultades alguna vez.

En resumen podemos decir que los optimistas no dejan que una circunstancia concreta “contamine” el resto de su vida. Podemos perder el trabajo, o podemos quedarnos sin pareja, pero eso no nos impide que el resto de nuestra vida sea un éxito.

ERROR 3 LOS PROBLEMAS SON CULPA NUESTRA. ¿O NO?

O lo que es lo mismo, ahora hablaremos de la personalización, que puede ser Externa o Interna.

Cuando nos pasa algo malo tenemos dos opciones, culparnos a nosotros mismos (internalizar) o culpar a circunstancias externas (externalizar). Los que comúnmente se echan la culpa de todo tienen una autoestima muy baja. Piensan que no valen gran cosa, que carecen de talento y que no merecen afecto. Los que culpan a factores externos no pierden la autoestima.

Algunas personas piensan que son dueñas de su destino, éstas son las que se denominan internas. Otras se ven como títeres de la fortuna y creen que lo que pasa en su vida es cuestión de suerte, a éstas los llamamos externas.

En numerosas investigaciones donde se comparan internos con externos se ha mostrado que los externos están menos satisfechos con su puesto de trabajo y tienen tasas más elevadas de absentismo. Los internos están más motivados y tienen más iniciativa. Cuando se enfrentan a situaciones similares no culpan a los demás de sus problemas, sino que los intentan resolver por sí mismos.

No se trata de culparnos o atribuirnos siempre la responsabilidad de los problemas, ni tampoco de que siempre “tiremos balones fuera” y nos sintamos ajenos.

Todo acontecimiento es el resultado de la interacción del individuo con las circunstancias de su entorno.

El comportamiento que correspondería a alguien con inteligencia emocional sería equilibrado, considerando la influencia de todos los factores de la forma más objetiva posible, ver dónde hemos fallado y dónde nos hemos visto afectados por factores externos.

Ahora bien, ¿el optimista nace o se hace? ¿Cómo puedo cambiar mi tendencia al optimismo o al pesimismo? ¿Puedo aprender a ser optimista?

Lo veremos en el próximo post de una forma muy práctica.

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