El cerebro y la escritura: ¿Sabes cómo usas tu cerebro para escribir?

Con el uso de las nuevas tecnologías, cada vez escribimos menos de forma manual. Sin embargo, igual que al hacer ejercicio físico ejercitamos varios grupos de músculos a la vez, cuando escribimos manualmente utilizamos todas las estructuras cerebrales de manera conjunta y coordinada. Se utilizan las estructuras asociadas al pensamiento, al lenguaje y la memoria. El simple hecho de escribir requiere de nosotros un nivel alto de especialización y coordinación de los dos hemisferios cerebrales, ya que afectan al movimiento preciso de la mano (motricidad fina), el tacto, la elaboración de ideas…por tanto, la escritura manual impulsa la inteligencia. Podríamos decir que es un fantástico ejercicio para el cerebro.

 

 

Cuando escribimos llevamos a cabo las siguientes actividades:

  • Organizamos las ideas para expresarlas
  • Coordinamos nuestra vista con el movimiento preciso de la mano
  • Sintetizamos las ideas

Los lóbulos cerebrales implicados realizan las siguientes funciones:

  • El lóbulo frontal se encarga de las tareas de razonamiento y abstracción, qué vamos a escribir y cómo se planifica la distribución en el soporte.
  • El lóbulo temporal identifica cada sonido con la letra correspondiente
  • El lóbulo parietal se encarga de la coordinación ojo-mano para darle forma a los escritos
  • El lóbulo occipital reconoce las diferentes letras.

Podemos ver que escribir es una actividad compleja y que llevan a cabo varios componentes. Cuando escribimos ponemos en marcha diferentes áreas del cerebro y las coordinamos.

Es por ello que, cada vez que escribimos a mano estamos haciendo un ejercicio mental, estimulando el desarrollo de conexiones cerebrales e impulsando la inteligencia. Esto ha sido comprobado recientemente por la neurociencia.

¿Y qué podemos decir entonces de la importancia que tiene escribir para la educación de nuestros hijos? pues, si para los adultos representa un fabuloso ejercicio, para nuestros hijos es un recurso único. Escribir impulsa su inteligencia.

Escribir es el reflejo de la actividad cognitiva de cada persona, como escribimos cada uno de nosotros contiene una información personal y única.

En el caso de los niños, ¿cómo podemos utilizar de la mejor forma esta maravillosa herramienta?

Si son muy pequeños, y aún no escriben, hay herramientas preciosas que yo personalmente he utilizado con mis hijas para estimular la grafomotricidad.  Una de ellas es de Educativos Menhineira y está en varios idiomas (castellano, catalán, gallego y euskera) y vale mucho la pena:

Busca en su web el «Cuadernillo de Grafomotricidad», aunque todas las cosas que hace Mónica son preciosas:

http://meninheira2.rssing.com/chan-14277655/all_p1.html#item17

 

Cuando ya dominan la escritura, es fundamental que escriban cada día. No importa que sea un gran relato, tampoco importa demasiado sobre qué. Puede ser sencillamente una frase de algo que les haya ocurrido durante el día.  Puede ser algo como lo que describe esta web:

 

http://www.manualidadesinfantiles.org/tarro-recuerdos-memory-jar

 

Si los niños son mayores, pueden empezar a escribir un diario, o una redacción sobre la actividad especial que hagamos con ellos el fin de semana, una felicitación para sus amigos que cumplen años, una carta para los abuelos…hay mil ideas que podemos aprovechar. Es conveniente que escriban sobre cosas felices, veremos en otro artículo que estamos programados por la evolución para recordar más los peligros y las malas experiencias que las buenas. Es más práctico para la supervivencia recordar dónde nos mordió una serpiente o nos atacó una hiena que dónde olía el prado a hierba fresca, por ejemplo.

Pues vamos a trabajar esto y vamos a crecer recordando las cosas buenas, las cosas que nos hacen felices, y qué mejor forma que escribiendo.

Enséñales, si ya son algo mayores, que para aprender o memorizar es más fácil si «trabajamos» los textos, subrayando, resumiendo, haciendo esquemas, anotando ideas, mapas conceptuales, símbolos. Visitad juntos una papelería y escoged el material que les llame la atención y les guste.

No os limitéis al papel y al boli o lapiz. Comprad pinceles, pinturas, tizas, escribid en la arena, en un mural…disfrutad de los trazos libres.

Anímales a tener su propio diario y escribir sus ideas y sentimientos. Es un buen ejercicio para el desarrollo emocional. Dales intimidad para hacerlo, no es necesario que leas todo lo que escriban.

Escribir es fabuloso, ejercita tu cerebro Manuscrita-mente 

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